lunes, 2 de mayo de 2011

La caída de Bin Laden y el efecto en el capital político de Obama


Osama bin Laden
Su nombre sonaba en todas partes. No debe haber lugar en el mundo donde se ignore quien era Osama bin Laden. Considerado la cara del mal por millones y admirado por el fundamentalismo islámico. Héroe para unos y criminal para otros.
Anoche, las calles de Nueva York y Washington cobraron más importancia que nunca en los medios de comunicación. Bin Laden había muerto en Pakistán, tras una operación militar de EE.UU. La gente salió a celebrar, haciendo eco del “Yes we can” y el “God bless America”. Era la cara opuesta al 11S.
Tras los atentados de 2001, el saudí se convirtió en el terrorista más buscado por EE.UU; había sido sindicado como el autor intelectual del ataque terrorista que cobró 3 mil vidas. Su imperio del terror comenzaba a empoderarse peligrosamente. La carrera terrorista de Bin Laden era incrementada por los medios de comunicación, tejiéndose en torno a él  una imagen mítica que le ayudó a llegar donde ningún otro líder extremista lo había hecho.

DE NIÑO MILLONARIO A CAPITALISTA DEL TERROR

La infancia de Bin Laden estuvo marcada por la riqueza y una estricta educación religiosa. A los 13 años heredó US$ 80 millones, tras la muerte de su padre, y a los 17 se casó por primera vez. Pero, fue a los 22 años, cuando su vida comenzó a dar los primeros atisbos de lo que era hasta su muerte: Un hombre radical en sus posturas e ideólogo de las más cruentas operaciones. En diciembre de 1979, la Unión Soviética invadió Afganistán y la resistencia de ese país tomó un camino religioso, generándose  una “guerra santa”. Para Bin Laden éste era un llamado de Alá a luchar por la fe.
Con ayuda de EEUU, Arabia Saudita y otros países musulmanes, el saudí comenzó a combatir la invasión soviética. La CIA lo entrenó para preparar explosivos y utilizar códigos cifrados de comunicación. Con el auspicio de Washington supo cómo mover dinero vía sociedades fantasmas y a transformarse en un verdadero Harry Houdini.
En febrero de 1989 las fuerzas armadas soviéticas se retiraban, dejando entrever los resultados de una brutal guerra civil y la entrada a Kabul, la capital afgana, de los talibanes; una de las corrientes más fundamentalistas del Islam. Bin Laden había formado Al Qaeda e iba por más.
En 1990 se concretó la ruptura definitiva entre EE.UU y el jeque, luego de que La Casa Blanca desplegara tropas en Arabia Saudita, en el marco de su combate contra el régimen iraquí. Comenzaba la carrera por ver quién derrotaba primero a quién.  
Bin Laden fue el responsable de numerosos atentados contra los Estados Unidos y otras potencias occidentales, pero los ataques del 11 de septiembre del 2001 lo llevaron a la alfombra roja del terrorismo internacional. El país, que hacía alarde de su libertad, democracia y seguridad interna, era golpeado de la forma más violenta que jamás imaginó. Osama Bin Laden, quedaba como héroe frente a sus seguidores. Había logrado poner a una potencia mundial y al mundo en absoluta indefensión…había logrado extender su manto de terror a escala mundial.

EL PLATO QUE BUSH NO PUDO SABOREAR

“Juro a Alá que los estadounidenses jamás volverán a sentirse seguros a menos que nosotros sintamos seguridad en nuestra tierra”, vociferaba Bin Laden disfrutando su triunfo. Como resultado quedaban las ruinas de las Torres Gemelas, un Pentágono humeante, 3 mil muertos y 6 mil heridos.
Desde ese martes 11 de septiembre, George W. Bush sentó las bases de su “Guerra contra el terrorismo” y afirmó que capturaría al famoso terrorista vivo o muerto. Lo que ocurrió de ahí en adelante ya es cuento conocido. Casi 10 años después, el primer Presidente afroamericano de Estados Unidos, logra lo que Bush dijo perseguir y no pudo. Los Navy Seal (acrónimo de Sea, Air y Land), importante fuerza de las Operaciones Especiales de EEUU; habían abatido a disparos al líder de Al Qaeda en la localidad de Abbottabad, al norte de Pakistán….Todo en 40 minutos. "Es un gran día para América, el mundo es más seguro y mejor a causa de la muerte de Osama Bin Laden…La justicia se ha hecho", decía Barack Obama en un discurso de 10 minutos pasada la media noche chilena.
Durante la tarde del 2 de mayo; el asesor presidencial de EEUU en materia de seguridad nacional y contraterrorismo, John Brennan, confirmó que el cuerpo de Bin Laden había sido enterrado en el fondo del mar para evitar que un emplazamiento en la tierra se convirtiera en santuario y diera pie a actos subversivos.

¿VOTOS PARA OBAMA?

Créditos: US Embassy New Zealand
Con el trofeo más deseado, entre manos, Barack Obama se ha mostrado muy conforme. En Estados Unidos la gente celebraba las acciones de su Presidente, haciendo que el “Yes we can” cobrara más sentido que nunca. Si las elecciones presidenciales fuesen esta semana, probablemente Obama ganaría frente a cualquier candidato, pero decir que el incremento de su capital político perdurará durante los 19 meses que faltan para los próximos comicios, es una aseveración apresurada.
La mantención del incremento en su popularidad dependerá de lo que ocurra en adelante. Con la muerte de Bin Laden el terrorismo de Al Qaeda no termina, ni mucho menos la obra maestra de Bin Laden. Al Qaeda no tiene una estructura piramidal, es una compleja red que el saudí creó a “prueba de balas”. Si desaparecía un líder, vendría otro y la maquinita creadora de terror seguiría invicta. Durante la madrugada se informó que Ayman al Zawahiri, el 2º de Al Qaeda, es el posible sucesor del terrorista. Mala noticia para Obama, porque el candidato está considerado como el hombre que radicalizó a Bin Laden en los ‘80.
La reacción de Obama frente a un atentado terrorista en suelo americano podría aumentar su popularidad, pero también socavarla; dependiendo de los resultados y las medidas que se toman en torno a ello. También hay una serie de otros flancos que el mandatario debe sortear; como el económico, que tiene a EE.UU endeudado por más de 14 billones de dólares.
La aprobación o desaprobación de la ciudadanía es cambiante, y Obama debe tenerlo claro, tan claro como que su lucha contra el terrorismo de Al Qaeda no termina acá. 
Ahora, quedan muchas preguntas en el aire: ¿Sabía Pakistán que albergaba al terrorista más buscado por el FBI?, ¿Si es así, que ocurrirá con la relación entre el país y EE.UU?...Pese a que la constitución se lo permite, ¿qué tan justo es que EE.UU invada un país tal como lo hizo el domingo?, ¿Se merecía Bin Laden un juicio justo? ... Si en Guantánamo hubo prisioneros claves en la entrega de información para la captura de Bin Laden, ¿qué sucederá con ellos y esa prisión?, ¿Cuáles serán los posibles escenarios si al Zawahiri asume como líder de Al Qaeda?... Las dudas suelen ser mayores que las certezas, lo único real hasta ahora es que miles de víctimas del terrorismo de Bin Laden en EE.UU, sintieron que se hizo justicia y ese es el mayor capital de Obama en estos momentos.

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